Leishmaniosis

Etiología:
Leish amastigotes en macrofago3La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria muy común en toda la cuenca mediterránea. Está causada por la Leishmania, un parásito microscópico que se transmite a los perros por la picadura de un pequeño insecto (el flebotomo o “mosca de la arena”) a menudo llamado incorrectamente “mosquito”.

Ciclo:

La leishmaniosis es una enfermedad transmitida por un vector, el flebótomo, por lo que no se contagia por contacto directo entre un perro afectado y uno sano. La época de mayor riesgo comienza con el calor, normalmente en mayo, y finaliza en septiembre u octubre si se prolonga el verano. La transmisión de la enfermedad se produce cuando un flebótomo pica a un perro afectado, aspirando el parásito. Este parásito sufre una transformación en el estómago del flebótomo y adopta la fase infestante para otros perros, así cuando el flebótomo vuelve a picar otro perro le transmite la enfermedad.

Se calcula que en España el 7% de la población canina total está infectada por leishmania y en algunas regiones este porcentaje puede llegar hasta el 40%, como en la zona del Mediterráneo. Sólo en el suroeste de Europa, hay al menos 2,5 millones de perros infectados y se está observando un aumento generalizado de la prevalencia. Probablemente, la leishmaniosis es la enfermedad canina más importante del arco mediterráneo.

Síntomas clínicos:

Dependiendo del sistema inmunitario del paciente podemos tener varios escenarios clínicos. Algunos pacientes presentan anticuerpos contra la leishmania, es decir han sido contagiados, sin que de momento muestren ningún tipo de sintomatología. Otros pacientes pueden presentar la forma cutánea de la enfermedad, suelen manifestar alopecias, especialmente alrededor de los ojos, epistaxis (sangrados nasales), caspa, callos en los salientes óseos, infecciones de piel (piodermas) que no curan a pesar de recibir el tratamiento adecuado, sobrecrecimiento de la uñas, pérdida de peso y linfoadenopatía (aumento de tamaño de los ganglios linfáticos). Estos pacientes suelen ser pacientes que tienen una buena inmunidad celular, evitando el desarrollo de la forma visceral de la enfermedad, más grave y de peor pronóstico. La forma visceral de la enfermedad es mucho más grave, la leishmania no está afectando tanto el perro por fuera si no que está dañando los órganos internos. El riñón suele ser el órgano diana y muchas veces se nos presentan casos con síntomas de pérdida de peso, cojeras, patologías oculares, problemas digestivos, poliuria/polidipsia (aumento de micción y sed) y ya en casos más avanzados anorexia, caquexia e incluso la muerte.

Diagnóstico:

El diagnóstico de la leishmaniosis se puede realizar con una analítica sanguínea, ya que podemos detectar la presencia de niveles de anticuerpos de leishmania altos en sangre y las alteraciones típicas de la leishmaniosis en las proteínas sanguíneas, hipoalbuminemia e hiperglobulinemia. En algunos casos con una tasa baja de anticuerpos es preciso realizar una punción de médula ósea, una maniobra un poco más compleja pero con la cual podemos identificar el parásito en el frotis medular.

El diagnóstico precoz de la enfermedad es muy importante. Diagnosticar la leishmaniosis antes de la sintomatología mejora mucho el pronóstico de la enfermedad. Aragó Hospital Veterinari realiza una campaña durante el mes de noviembre ofreciendo una reducción del coste de la analítica con el objetivo de detectar los perros infestados durante los meses de verano y poder iniciar el tratamiento antes de que presenten sintomatología clínica.

Prevención:

La prevención contra esta enfermedad consiste en usar productos que ahuyenten los mosquitos ya sea en forma de collar o pipetas. A diferencia de los antiparasitarios externos, que evitan la picadura del insecto desde hace unos años también disponemos de una vacuna que estimula el sistema inmune para proteger a tu perro “desde dentro” con en un alto porcentaje de eficacia. Trabajamos también con otro medicamento en forma de jarabe que aumenta la inmunidad celular evitando que la leishmania se multiplique y produzca la enfermedad, este medicamento tiene una eficacia del 90% y es una alternativa a la vacuna. También es aconsejable evitar en la medida de lo posible que nuestra mascota duerma fuera durante los meses de verano ya que el flebotomo está activo desde la puesta hasta la salida de sol. La combinación de varios métodos es la mejor forma de prevenir la enfermedad.

Tratamiento:

El tratamiento de la misma variará según el estado del animal. Si es un paciente con un cuadro cutáneo sin afectación de los órganos internos, solemos usar medicamentos leishmanicidas inyectables (matan la leishmania) y leishmaniostático orales (evitan que la leishmania se multiplique). En estos casos conseguimos una buena calidad de vida y control de la enfermedad en un 90% de los casos. La leishmania es una enfermedad crónica que no se cura pero que se consigue controlar de modo que nuestra mascota no exhibe ningún síntoma compatible con la enfermedad. Solemos revisar nuestros pacientes cada 6 meses y así poder ajustar la medicación dependiendo del estado del animal.

Los casos de leishmaniasis visceral son más complejos. Muchas veces los pacientes no presentan ningún problema externo y solo cuando el paciente está en fallo orgánico llega a nuestra consulta. La mayor parte de los pacientes se presentan con fallo renal, y debido a los efectos nocivos sobre el riñón de los leishmanicidas inyectables, desde hace unos años usamos un leishmanicida por vía oral. Muchos de estos pacientes necesitan hospitalización y sueroterapia. La anemia provocada por el parásito es en ocasiones tan severa que transfusiones de sangre son necesarias para estabilizar al paciente.

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